Por Pablo Álvarez para LN
El inicio del ciclo lectivo vuelve a poner en movimiento a las familias , que combinan promociones, compras escalonadas y comparación de precios para enfrentar una canasta escolar que significa uno de los gastos más importantes del año.
A pocas semanas del inicio del ciclo lectivo 2026, el regreso a las aulas vuelve a instalarse como uno de los gastos más significativos para las familias bahienses.
Un reciente relevamiento de la consultora Focus Market advirtió que la canasta escolar registró incrementos interanuales que rondan el 15%, aunque el desembolso total puede escalar considerablemente según el nivel educativo y la incorporación de tecnología.
De acuerdo con el estudio realizado para Naranja X, equipar a un estudiante del nivel primario puede demandar entre 120.485 y 242.710 pesos, mientras que en el nivel secundario el gasto puede trepar hasta 1.115.597 pesos cuando se suma un kit tecnológico completo. Incluso, si se incorpora un teléfono celular, el monto total puede elevarse todavía más.
“El impacto de los precios también modificó la forma de comprar, el sondeo muestra que crecen las compras escalonadas, la comparación de precios y la búsqueda de promociones, cuotas y medios de pago digitales”, detallaron desde la consultora.
Útiles y mochilas, los rubros que más pesan
El informe indica que, en el nivel primario, los mayores incrementos se observaron en los útiles escolares. Un set básico alcanza actualmente los 42.637 pesos, con una suba interanual del 24%. En paralelo, los guardapolvos registraron aumentos cercanos al 13%.
A este gasto se suman mochilas y cartucheras, elementos que inciden con fuerza en el presupuesto familiar. Las mochilas con tiras presentan un valor promedio cercano a los 21.000 pesos, mientras que los modelos con ruedas pueden llegar a los 134.000 pesos. En tanto, las cartucheras simples rondan los 20.000 pesos y las de dos compartimentos o con diseños licenciados alcanzan aproximadamente los 28.300 pesos.
En secundaria, la canasta básica que incluye mochila, cartuchera tipo canopla y útiles tiene un costo promedio de 95.592 pesos, lo que representa un incremento del 15% respecto al año pasado. Sin embargo, el gasto se multiplica cuando se suman dispositivos tecnológicos como notebooks, impresoras y servicios de conectividad.
“El comienzo de clases funciona como un termómetro del consumo masivo”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market, quien agregó: “Crece el uso del débito y se consolida el de billeteras digitales, en un contexto donde las familias buscan mayor control del gasto”.
Aumentos más moderados que la inflación
El relevamiento señala que, pese a los incrementos, los valores de la canasta escolar evolucionaron por debajo de la inflación interanual. Incluso, algunos productos registraron bajas de precios vinculadas al estancamiento del consumo y al ingreso de mercadería importada.
Por ejemplo, una canasta básica de primaria compuesta por 20 artículos alcanza los 63.636 pesos, lo que representa un aumento del 12% respecto de 2025. Dentro de ese conjunto, la mochila básica con tiras evidenció una reducción del 5%, mientras que las cartucheras simples registraron subas moderadas.
“En contraste, los menores aumentos se registraron en mochilas de tiras y cartucheras, donde la suba de precios fue más moderada. Esto se debe a un alto nivel de stock remanente de la temporada anterior, una oferta muy diversificada —con fuerte presencia de productos importados— y estrategias comerciales agresivas para sostener el volumen de ventas en un contexto de consumo más cauteloso”, indicó Di Pace.
Panorama en las librerías bahienses
En los comercios locales, el movimiento comercial todavía aparece con ritmo moderado. Claudia Carreño, propietaria de un local ubicado en General Paz y Soler, señaló que los precios mantuvieron cierta estabilidad durante el último año.
“Los precios no se han modificado demasiado respecto a febrero-marzo del año pasado. Se mantuvieron bastante estables durante todo el año. De hecho, estimo que los aumentos fueron menores a la inflación”, afirmó.
La comerciante explicó que el comportamiento de los valores no fue uniforme entre los distintos productos.
“Por ejemplo, las resmas de papel bajaron casi un 30% durante el año. En contrapartida, un lápiz corrector subió un 33% y un cuaderno de tapa dura se incrementó el 23%. Hay artículos que bajaron y otros que subieron, pero sí se notó que hubo más estabilidad”, detalló.
Asimismo, Carreño advirtió sobre el impacto del comercio electrónico en la fijación de precios.
“Mercado Libre es regulador de precios. Mucha gente compara costos y ve si le conviene comprar en el local o a través de la página”, sostuvo, al tiempo que reconoció que, por el momento, “no ha habido mucho movimiento”.
Una mirada similar expresó Horacio Rueda, dueño de una tradicional librería barrial ubicada en Láinez al 2.900, quien describió un escenario de ventas todavía incipiente.
“Hubo muy poca variación de precios si se compara al año pasado”, aseguró.
Sin embargo, destacó un fenómeno particular dentro del mercado: “Se está dando algo curioso: algunas segundas marcas se pusieron casi a la par que las primeras en cuanto a precios. O sea que subieron más las de segunda y las de primera permanecieron más quietas”.
Rueda consideró que el movimiento comercial podría intensificarse en las próximas semanas.
“En mi local, las ventas están súper tranquilas. La gente todavía no salió a comprar. Creemos que habrá más movimiento en la segunda quincena de febrero”, explicó.
Y añadió: “Obviamente que las tendencias de compra se han modificado por las nuevas generaciones. Los padres de hoy optan comprar por las páginas, pero también es real que a veces esas compras salen mal, porque el producto no es el esperado o no es de buena calidad, y terminan comprando el mismo artículo en un comercio físico. Más allá que los precios no variaron mucho, la realidad es que la gente compra lo justo y necesario.
El comerciante también remarcó el peso de las promociones financieras en la decisión de compra.
“Hay varias promociones bancarias. Por ejemplo, Cuenta DNI, los lunes y martes hacen reintegros y tarjeta de crédito del Provincia, todos los días de febrero, ofrece cuatro cuotas sin interés con el 10 % de devolución al cliente”, señaló.
Cambios en los hábitos de consumo
Desde el sector comercial coinciden en que el comportamiento de los consumidores muestra modificaciones claras respecto a años anteriores.
Jorge, encargado de una librería céntrica, aseguró que gran parte de los clientes consulta previamente por descuentos y promociones.
“Hasta ahora, muy poco movimiento. Y los que vienen consultan mucho por promociones bancarias o de billeteras virtuales o por descuentos por pago en efectivo”, indicó.
El comerciante también destacó el impacto de las plataformas de comercio electrónico.
“Es evidente que muchos optan por comprar por las plataformas digitales, que han impactado mucho en nuestro rubro”, afirmó.
Según explicó, los aumentos en útiles escolares fueron moderados.
“Los artículos que sí tuvieron aumentos promediaron entre el 10% y hasta 20% nada más. Incluso, mucha mercadería bajó los precios durante el año”, comentó.
En cuanto a los valores actuales, precisó que existen alternativas para diferentes presupuestos. “Tenemos mochilas con carrito desde 40.000 pesos y de las comunes desde 13.000, que son de muy buena calidad”, detalló.
Estrategias para aliviar el gasto
Oscar Pereyra, propietario de un comercio del macrocentro, coincidió en que los incrementos varían según el tipo de producto.
“A groso modo, estimo que la canasta escolar registra incrementos que oscilan entre el 15 y el 30 por ciento, según el tipo de producto y su origen. La variación depende básicamente de si es importado o nacional”, explicó.
El comerciante señaló que las mochilas continúan siendo el componente de mayor incidencia en el gasto familiar.
“Una mochila básica arranca en los 25.000 o 30.000 pesos, mientras que las de licencias o marcas de nueva temporada pueden llegar a los 160.000 o 170.000 pesos”, indicó.
Pereyra también advirtió sobre nuevas estrategias de compra.
“Hace tiempo que las mochilas y cartucheras se compran incluso en Navidad, aprovechando ofertas, para aliviar el gasto fuerte de febrero”, sostuvo.
Además, recomendó la compra conjunta entre familias.
“Juntarse entre padres permite acceder a mejores precios, descuentos por cantidad y financiación”, remarcó.
Destacó que durante febrero y principios de marzo se concentrarán las promociones bancarias más fuertes y aseguró que no se esperan nuevas modificaciones de precios en el corto plazo.
“Creemos que los valores se van a mantener hasta abril y hay muchas opciones de financiación”, afirmó y agregó una recomendación práctica para las familias: “es clave mirar el tamaño de las carpetas y asegurarse de que entren en la mochila, para no tener que gastar dos veces”.
El rol de la financiación y la planificación
Desde el ámbito del consumo, especialistas señalan que el regreso a clases evidencia cambios estructurales en la forma de administrar los gastos del hogar.
La CEO de Trendsity, Mariela Mociulsky, describió un escenario de consumo más calculado.
“Muchas familias postergan y van resolviendo por capas, en función de promociones, cuotas, reintegros y precio del momento. En vez de armar todo el gasto con anticipación, se compra más cerca del inicio y, en varios casos, se espera directamente a febrero para capturar mejores oportunidades”, explicó.
Una visión similar aportó Fernando Heredia, gerente de Compras de la Cooperativa Obrera, quien subrayó que los incrementos en artículos escolares se ubican por debajo de otros rubros de consumo.
“Los aumentos de precios que nos han trasladado los proveedores están muy por debajo de la inflación interanual, un poco menos de la mitad. Es una buena noticia dentro de todo”, afirmó.
El directivo señaló que el gasto total puede variar considerablemente según la calidad de los productos seleccionados.
“Uno podría hacer una canasta desde 30 mil hasta 100 mil pesos y comprar todo tipo de artículos”, explicó.
Heredia también observó una tendencia a priorizar productos de mayor durabilidad.
“El cambio del consumo está. Sin embargo, esta teoría de que lo barato sale caro también se respeta mucho”, sostuvo.
Compras a último momento
De acuerdo con el relevamiento, febrero continúa siendo el mes elegido por la mayoría de las familias para realizar las compras escolares, aunque crece el porcentaje de quienes adquieren los productos en la semana previa al inicio de clases.
“Normalmente, la gente compara y a último momento decide. El grueso de la compra se da diez días antes como mucho. Casi el 80 % de las ventas se reduce a esos días”, indicó Heredia.
En este contexto, los comerciantes bahienses mantienen expectativas moderadas, a la espera del movimiento habitual que caracteriza al tramo final del verano. Mientras tanto, las familias ajustan cuentas, comparan precios y buscan alternativas para afrontar un gasto que, año tras año, vuelve a marcar el pulso del consumo local.