La corrupción: una deuda que la Argentina no logra saldar ( opinion Punto Intermedio)

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La corrupción no distingue gobiernos, partidos políticos ni épocas. Ha sido una de las heridas más profundas de la Argentina y continúa debilitando la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Mientras millones de argentinos hacen un enorme esfuerzo para llegar a fin de mes, una parte del poder sigue siendo señalada por utilizar los recursos públicos para beneficios personales o sectoriales.

Ejemplos sobran para nombrar, el jefe de gabinete del gobierno nacional actual, que no puede explicar nada, el jefe de gabinete en algun momento del gobierno de la provincia de Buenos Aires que tampoco sabe de donde salen los dolares, y asi sucesivamente.

Despues nos preguntamos donde esta la plata de los jubilados, de la policia, de los docentes, de salud. Simple en los bolsillos de funcionarios inescrupulosos ,de todos los partidos politicos, que no les interesa el pueblo en general.

La corrupción no se mide solamente en los grandes escándalos que ocupan los titulares. También se refleja en las pequeñas irregularidades, en la falta de transparencia, en las obras que nunca se terminan, en los sobreprecios, en los nombramientos por favoritismo y en cada peso que deja de llegar a donde realmente se necesita: la salud, la educación, la seguridad y la infraestructura.

En los tiempos actuales, la sociedad parece haber perdido la paciencia. Cada vez son más los argentinos que reclaman honestidad, controles efectivos y una Justicia independiente que actúe con rapidez, sin privilegios ni demoras. No importa el color político de quien gobierne: quien administra fondos públicos debe rendir cuentas y responder por sus actos.

Combatir la corrupción no depende únicamente de los jueces o de los organismos de control. También requiere una ciudadanía comprometida, que exija transparencia, participe, denuncie las irregularidades y vote con responsabilidad. La impunidad solo prospera cuando la sociedad se resigna.
La Argentina tiene recursos, talento y capacidad para crecer. Sin embargo, mientras la corrupción siga desviando dinero, destruyendo la confianza y alimentando el descreimiento, será muy difícil construir un futuro de desarrollo sostenido.

La lucha contra la corrupción no debe ser una bandera partidaria, sino un compromiso nacional. Porque un país donde la ley se cumple para todos es un país con más oportunidades, más igualdad y más esperanza para las generaciones que vienen. Dejemos atras las ideologias, unamonos como pais, todos estamos en este barco y a todos nos mienten, basta de diferencias entre nosotros, seamos leales, pongamos enfasis en que no nos roben mas sea del partido que sea.

A ellos no les importamos, mantengamos unidos nosotros, que bien vale el dicho de Martin Fierro » si los hermanos se pelean, los devoran los de afuera»

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